A veces en el mundo de la jardinería la terminología puede ser un poco confusa. Se llaman en jardinería suculentas a aquellas plantas de distinto origen genético que han desarrollado una mayor capacidad para almacenar agua en sus hojas y tallos. Así llamamos suculentas a plantas que pertenecen a muy distintas familias, agaváceas, aizoáceas, apocynáceas, asfoldeláceas, cactáceas, crasuláceas, didieráceas, euforbiáceas y portulacáceas.
El riego. El exceso o falta de riego, provoca que sus hojas caigan. Debe ser un riego moderado, tocar la tierra para volver a regar. No hacer el riego mojando sus hojas. El viento intenso, provoca que sus hojas caigan. Controlar la aparición de plagas y enfermedades que pueden provocar hojas amarillas o manchas negras o partes blandas en las hojas y caen. El exceso de fertilización o mal uso de productos químicos quema las hojas. Un suelo compacto, apelmazado, no permite el buen drenaje del agua y se acumula, provocando la caída de las hojas. Precisan de un suelo suelto y drenado, arenoso o con grava fina son los ideales, aunque en realidad pueden crecer casi en cualquier tipo de suelo siempre que cuente con el drenaje adecuado. Con lo dicho anteriormente deducimos que sus necesidades de agua no son muy marcadas, soportan bien la sequía por su capacidad para almacenar dicho elemento.
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